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INFORMACIÓN PARA PADRES: CONCEPTOS IMPORTANTES
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Siguen siendo legión los partidarios de la primera tendencia tanto entre los educadores y orientadores, como (y fundamentalmente) entre los administradores del Sistema Educativo, no sólo dentro de la Inspección Educativa sino también entre cargos directivos y políticos. Sin embargo, el trabajo cotidiano con niños y jóvenes con altas capacidades, y la propia evolución de los constructos psicológicos están arrojando resultados que confirman la validez que tienen las teorías más plurales de la inteligencia para la atención psicopedagógica de los alumnos con altas capacidades. Y cada vez se observan más contradicciones entre los resultados académicos de los alumnos y los resultados de los tests tradicionales de inteligencia. Los propios docentes, a la hora de incluir actividades de enriquecimiento, prefieren una información detallada multifactorial, que les ayude a entender cuáles son los intereses, motivaciones y potencialidades más desarrolladas de sus alumnos, antes que atender a niños etiquetados con un frío número (CI) que no aporta ningún dato de utilidad pedagógica.
Una definición de superdotación adoptada por el Área de Altas Capacidades
de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, de acuerdo con esta segunda
tendencia más actual sería la siguiente: Perfil intelectual de una persona
adolescente o adulta que dispone de alta capacidad o presenta rendimiento
elevado en todas sus capacidades, aptitudes o habilidades necesarias para
un correcto procesamiento de información y una adaptación a su entorno.
Efectivamente, Castelló y Martínez indican que "la configuración cognitiva
de la superdotación se caracteriza por disponer de un nivel muy elevado de
recursos en todas las aptitudes intelectuales. De esta forma, las interacciones
entre recursos llegan a ser más importantes que simplemente la capacidad"
(aislada) "en cualquiera de ellos". En este caso, el nivel requerido
de manera arbitraria suele establecerse en el percentil 75 para todas y cada
una de las capacidades, aptitudes y habilidades (Castelló y de Batlle, 1996),
lo que puede llevar a que una persona con este perfil de superdotación no
alcance el cociente intelectual 130 en una prueba de inteligencia general
como las escalas de Wechsler (WISC, WAIS), o de razonamiento lógico abstracto
como la prueba de Matrices de Raven o la Escala de Factor G de Cattell, que
suelen emplearse habitualmente por los especialistas, y sin embargo tenga
un mayor potencial intelectual que aquellos que sí han superado dicho límite
en esas pruebas. Efectivamente, una prueba factorial como el BADYG, que arrojase
unos resutados de percentiles 75 a 77 en las pruebas que puntúan para la obtención
del Coeficiente Intelectual, equivaldría a un CI=115, y sin embargo los recursos
intelectuales de la persona que realiza un test con semejantes resultados
le permiten obtener excelentes resultados en tareas complejas y no especializadas,
y mayor flexibilidad de adaptación a las situaciones cambiantes de la vida
actual. En la práctica, y por motivos de economía de procedimiento en la identificación
de las altas capacidades, los especialistas consideran un número limitado
pero imprescindible de aptitudes para descubrir el perfil de superdotación
en una persona, pese al riesgo que se corre con las simplificaciones. Estas
capacidades pueden ser las siguientes: verbal, lógica abstracta, matemática,
espacial, gestión de memoria y de la percepción, y creatividad (perfil sugerido por Castelló y
de Batlle, al ser fáciles de evaluar mediante un protocolo de pruebas estandarizadas);
y también social, intrapersonal, corporal cinética, musical y naturalista
(necesariamente evaluadas por observación directa o por rendimiento, pero
que según los mismos autores deben incluirse en la definición).
Pese a la influencia de Gardner con su teoría de las inteligencias múltiples, no hay que perder de vista otras teorías plurales de la inteligencia, como la Teoría Triárquica de Sternberg. En este supuesto, la habilidad por encima de la media debe comprender en el caso de un superdotado un potencial o un rendimiento por encima del 75% de la población en las habilidades más importantes, y en particular, siguiendo la teoría de Sternberg, así debería ocurrir con la inteligencia analítica, creativa y práctica. Las distintas teorías plurales de la inteligencia, aunque tengan una construcción diferente, no son mutuamente excluyentes. Por el contrario, comparten muchos puntos en común.“Aunque no se dispongan de instrumentos para evaluarlas eficazmente, la inteligencia social, musical, motriz o emocional también forman parte del perfil de la superdotación.” (CASTELLÓ y MARTÍNEZ,1999)
"Sólo se puede consolidar el diagnóstico de sobredotación o talento una vez finalizada la maduración cognitiva, a partir de la adolescencia/etapa adulta" (LÓPEZ, B. y otros, 2000).
"Durante la infancia, la superdotación y el talento no existen como fenómenos intelectuales, en la medida en que la inteligencia no está plenamente desarrollada. Hasta que no se tienen unas garantías mínimas de consolidación de recursos -al menos de avanzado desarrollo neurológico- no es factible una identificación de fiabilidad elemental". (CASTELLÓ, 1998).Esto no impedirá que los niños sean identificados y atendidos, tal y como se recoge en el apartado de Desarrollo Precoz, en esta misma sección.
Para más información, se recomienda:
CASTELLÓ, A. (1998): Superdotación y talento en la edad adulta, en Actas del Congreso Internacional de "Respuestas Educativas para Alumnos Superdotados y Talentosos". Mira. Zaragoza.
CASTELLÓ, A., BATLLE, C. (1998): Aspectos teóricos e instrumentales en la identificación del alumno superdotado y talentoso. Propuesta de un protocolo. En FAISCA, nº 6. Santiago. Gersam
CASTELLÓ, A., MARTÍNEZ, M. (1999): Alumnat excepcionalment dotat intel.lectualment. Generalitat de Catalunya.
LOPEZ, B. y otros (2000): Alumnos precoces, superdotados y de altas capacidades. MEC.